Ropa, ropa.. ¡ROPA!
martes, agosto 17, 2010
Si hay algo que me gusta de este país es que la gente no tiene ningún gusto a la hora de vestir. No saben combinar prendas, y no les preocupa lo más mínimo.Pensaréis que me falta una patata pa'l kilo... Es sencillo, en ese aspecto tienen mucha más libertad que nosotros.
Por otra parte, los reinounidenses (ya no sé muy bien como hacer para no llamar ingleses a los escoceses) son unos auténticos obsesos de los trajes. Para la mayoría de trabajos es necesario vestir uno, aunque no estés de cara al público. Por ejemplo, muchas teleoperadoras lo llevan cada día.
Reconozco que no me apasiona ese mundo y me parece una locura, pero para gustos los colores.
No hay mucho más que decir sobre este tema, así que voy a aprovechar para aclarar lo de las IDs.
Efectivamente, aquí no tienen una tarjeta de identificación propiamente dicha. Al nacer expiden tu partida de nacimiento y, a medida que te haces mayor, puedes generar con ella más documentos que también den fe de tu persona: pasaporte, carnet de conducir, ¡bonobús!…
Por si alguien se lo pregunta, cuando pagan con tarjeta de crédito no enseñan ninguna identificación. Eso es porque aquí las cajas registradoras validan la compra introduciendo el código PIN, que se supone que sólo conoce el propietario.
No tengo nada más que contar de momento y me duele un poco la cabeza. No es resaca, es de escribir en el autobús. Hale. Hasta la próxima.
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Pongamos que hablo de dinero
jueves, agosto 12, 2010
Si, queridos. Hoy voy a hablar de eso que tanto os gusta: el dinero.Aquí, como en el resto de Gran Bretaña, la moneda que corre es la libra esterlina. Actualmente una libra equivale a 1,22 €.
Aunque muchos ya lo sabéis, las monedas que representan una fracción de libra se llaman peniques (£0.01, £0.02, £0.05, £0.1, £0.2 y £0.5). Para cantidades mayores se usan las monedas de £1 y £2, e inmediatamente después se pasa a los billetes.
En los billetes británicos están impresas las caras de personajes nacionales célebres, por ejemplo Charles Darwin. También existen los "billetes escoceses", que tienen el mismo valor y colores que los otros, pero muestran personalidades escocesas, como Adam Smith o Walter Scott. En ellos tampoco aparece la cara de la Reina.
La verdad es que son bastante curiosos, y más bonitos, a mi juicio.
Cambiando un poco de tema, el precio de la mayoría de los artículos es más alto aquí que en España, como es lógico. Un café puede costar entre 2 y 3 libras. Lo único que es posible que sea algo más barato son los productos de cuidado personal, especialmente las colonias.
Personalmente, una cosa que me parece insultantemente cara son los viajes en autobús. Cada trayecto cuesta £1,20, y si es un autobús nocturno te sangrarán £3. En cualquier caso, siempre puedes comprar un bonobús (el de estudiante con viajes ilimitados durante un mes son £41), aunque por los trayectos nocturnos tendrás que pagar en metálico un incremento de £1,50.
Otra maravilla de los autobuses de aquí es que no aceptan billetes y no devuelven cambio, lo que a mi me parece un atraco pasivo, pero en fin… nada comparable a los taxis. Afortunadamente nunca he tenido que coger uno.
En resumen, si alguno de vosotros viene alguna vez a Edimburgo: transporte público caca, caca. Desplazaos caminando siempre que podáis.
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Edades
miércoles, agosto 11, 2010
Hoy, después de tiempo sin escribir, os voy a hablar de la edad legal para hacer ciertas cosas en Escocia. Veréis que hay similitudes y diferencias con la ley en España, así que mucho de lo que leáis a continuación os parecerá una barbaridad.
Estoy segura de que algunos ya estaréis pensando que tendrían que poner barrotes en la costa de Gran Bretaña para que estos monstruos sin civilizar no se escapasen… Pues mirad por dónde, hay algo más que debéis saber.
Los ingleses, que son unos optimistas patológicos, creen en una cosa extraña llamada "la buena fe de los ciudadanos". No, no es un chiste, pero podéis reiros.
Esto quiere decir, resumiendo mucho, que no tienen tarjeta de identificación (DNI).
Hace algunos años, el gobierno se planteó introducir este tipo de documentos, pero a los ciudadanos no les convencía la idea y además salía carísimo (no me preguntéis de qué estaban hechos, pero costaban unas £90).
Hace unos pocos días que me enteré de esto último (un poco tarde, la verdad) y me dediqué a asaltar a preguntas a un profesor. Para mi sorpesa, no supo responder a muchas de ellas, lo que me hace pensar que los británicos no tienen muy claro cómo funciona su propio país, aunque estoy generalizando a partir del caso de este pobre hombre y no es muy ortodoxo. En cualquier caso, por mucha presunción de inocencia y mentalidad liberal que haya, yo no veo casas sin cerradura en la puerta, no sé si me explico. Juzgad cómo prefiráis.
Aquí dejo la historia de hoy, mal redactada y confusa en muchos aspectos. Si me he equivocado en algo corregidme, por favor. No soy suficientemente famosa como para permitirme falsear datos.
- 5 años: Comenzar la educación primaria obligatoria.
- 8 años: Considerarte culpable de un delito/crimen.
- 12 años: Comprar una mascota. Certificar que tras tu muerte donarás tus órganos.
- 13 años: Trabajar los sábados.
- 14 años: Entrar a un bar, acompañado de un adulto, y sin beber alcohol.
- 16 años: Emanciparse. Dejar los estudios. Comprar un boleto de lotería. Cambiarte de nombre. Conducir una scooter. Casarte.
- 17 años: Donar sangre. Conducir un coche.
- 18 años (mayoría de edad): Comprar voladores/fuegos artificiales. Votar. Tatuarse. Entrar en una casa de apuestas/casino. Solicitar una tarjeta de crédito.
- 21 años: Conducir un autobús. Adoptar a un niño.
Los ingleses, que son unos optimistas patológicos, creen en una cosa extraña llamada "la buena fe de los ciudadanos". No, no es un chiste, pero podéis reiros.
Esto quiere decir, resumiendo mucho, que no tienen tarjeta de identificación (DNI).
Hace algunos años, el gobierno se planteó introducir este tipo de documentos, pero a los ciudadanos no les convencía la idea y además salía carísimo (no me preguntéis de qué estaban hechos, pero costaban unas £90).
Hace unos pocos días que me enteré de esto último (un poco tarde, la verdad) y me dediqué a asaltar a preguntas a un profesor. Para mi sorpesa, no supo responder a muchas de ellas, lo que me hace pensar que los británicos no tienen muy claro cómo funciona su propio país, aunque estoy generalizando a partir del caso de este pobre hombre y no es muy ortodoxo. En cualquier caso, por mucha presunción de inocencia y mentalidad liberal que haya, yo no veo casas sin cerradura en la puerta, no sé si me explico. Juzgad cómo prefiráis.
Aquí dejo la historia de hoy, mal redactada y confusa en muchos aspectos. Si me he equivocado en algo corregidme, por favor. No soy suficientemente famosa como para permitirme falsear datos.
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Dualidad
domingo, agosto 01, 2010
Buenos días desde Edimburgo, estamos teniendo un tiempo fantástico estos días. Las temperaturas son moderadas, pero llueve poco y se ve el azul del cielo. Ahora, al turrón.
No sé si os disteis cuenta al leer la historia anterior (03 - El extraño caso), pero había una referencia a la dualidad entre la Old Town y la New Town de Edimburgo. Hoy trataré de explicar qué leches es eso, por encima y sin fechas, porque mi capacidad para datar acontecimientos es menor que nula.
La ciudad de Edimburgo se creó como todas: un colectivo de personas decide establecerse permanentemente en un territorio. Las condiciones que hicieron de este lugar una ubicación estratégica fueron, por un lado, la existencia de desniveles y colinas de difícil acceso pero gran visibilidad y, por otro lado, la cercanía del mar. De este modo, las primeras contrucciones se emplazaron en lo alto de un risco, por cuestiones de defensa, ya sabéis.
Con los años, el puerto de Edimburgo se convirtió en un importante punto para el comercio, lo que está íntimamente ligado con el desarrollo de la ciudad. Gran abastecimiento de productos, aumento de la natalidad, enriquecimiento de los pequeños comerciantes y punto de intersección de distintas culturas y conocimientos. ¿Sabíais que la televisión, la radio, la penincilina, la anestesia y por supuesto el whisky fueron inventados por escoceses? Pues sí, lo fueron.
También se construyeron en Edimburgo los primeros rascacielos, que tenían unos 6 pisos. En la parte superior vivían las gentes humildes, puesto que solía venirse a abajo. También vivían en la planta baja, dónde el hedor era insoportable. Cómo podéis imaginar, la causa de esto último es la ausencia de fosas sépticas, que "forzaba" a las familias a lanzar diversas sustancias por las ventanas.
La burguesía edimburguesa (qué redundante) no estaba dispuesta a compartir pared con este tipo de individuos, ni a vivir en condiciones tan insalubres. Decidieron construir un suburbio de aire neoclásico, con cuidados parques que esterilizaran la polvorienta y superpoblada ciudad de Edimburgo. Lo llamaron la New Town, y por contraposición, los barrios antiguos se convirtieron en la Old Town.
Ambas regiones eran como la noche y el día. He aquí la dualidad de la que os hablaba. Estaban comunicadas por dos puentes, dado que la separación entre ambas no sólo era social, sino que también era geográfica.
Esta dualidad se extendió a la vida de algunas personas, que decidieron moverse clandestinamente en ambos ambientes, como es el caso de Robert Louis Stevenson, o el personaje que nombré ayer: William Brodie.
Este hombre, William Brodie, era un respetado arquitecto de la New Town. Se dedicaba a diseñar cajas fuertes para que la gente pudiente pusiera sus bienes a salvo, sin embargo... Cuando llegaba la noche se disfrazaba y se internaba en la Old Town, dónde formó una banda de ladrones que atracaban el contenido de las cajas fuertes, puesto que Brodie guardaba copias de las llaves. Todo marchó sobre ruedas durante años, pero un día apresaron a uno de sus secuaces, que confesó ante las autoridades quién era el líder del grupo. Brodie huyó a Amsterdam, aunque le capturaron y ajusticiaron en una de las horcas que él mismo había diseñado. Irónicamente, él fue el primero en probarlas.
También existe otro ejemplo de dualidad. Antiguamente, la Universidad de Edimburgo era mundialmente conocida por la buena preparación de sus estudiantes de Medicina, pero tras este prestigio se escondían crímenes y chanchullos varios. Los cadáveres de los que los estudiantes e investigadores disponían eran cuerpos robados pocos días después de su muerte.
Ahora, obviamente, no existe tal dualidad. La ciudad, para bien o para mal, es homogénea.
Como curiosidad decir que, en un principio, el trazado urbano de la New Town iba a coincidir con la bandera del Reino Unido, aunque posteriormente rechazaron la idea. Aún así, se sigue apreciando el sentimiento patriótico en el nombre de las calles: Princes Street (calle de los príncipes), George Street (calle del rey George), Queen Street (calle de la reina), Rose Row (la rosa, considerada la flor nacional), Thirstel Row (el cardo, la flor representativa de Escocia), Hanover Street (calle de los Hanover), etcétera.
Eso es todo mis pequeños. Portaos bien y cuidado con los mosquitos, que luego os saldrán ronchas.
La ciudad de Edimburgo se creó como todas: un colectivo de personas decide establecerse permanentemente en un territorio. Las condiciones que hicieron de este lugar una ubicación estratégica fueron, por un lado, la existencia de desniveles y colinas de difícil acceso pero gran visibilidad y, por otro lado, la cercanía del mar. De este modo, las primeras contrucciones se emplazaron en lo alto de un risco, por cuestiones de defensa, ya sabéis.
Con los años, el puerto de Edimburgo se convirtió en un importante punto para el comercio, lo que está íntimamente ligado con el desarrollo de la ciudad. Gran abastecimiento de productos, aumento de la natalidad, enriquecimiento de los pequeños comerciantes y punto de intersección de distintas culturas y conocimientos. ¿Sabíais que la televisión, la radio, la penincilina, la anestesia y por supuesto el whisky fueron inventados por escoceses? Pues sí, lo fueron.
También se construyeron en Edimburgo los primeros rascacielos, que tenían unos 6 pisos. En la parte superior vivían las gentes humildes, puesto que solía venirse a abajo. También vivían en la planta baja, dónde el hedor era insoportable. Cómo podéis imaginar, la causa de esto último es la ausencia de fosas sépticas, que "forzaba" a las familias a lanzar diversas sustancias por las ventanas.
La burguesía edimburguesa (qué redundante) no estaba dispuesta a compartir pared con este tipo de individuos, ni a vivir en condiciones tan insalubres. Decidieron construir un suburbio de aire neoclásico, con cuidados parques que esterilizaran la polvorienta y superpoblada ciudad de Edimburgo. Lo llamaron la New Town, y por contraposición, los barrios antiguos se convirtieron en la Old Town.
Ambas regiones eran como la noche y el día. He aquí la dualidad de la que os hablaba. Estaban comunicadas por dos puentes, dado que la separación entre ambas no sólo era social, sino que también era geográfica.
Esta dualidad se extendió a la vida de algunas personas, que decidieron moverse clandestinamente en ambos ambientes, como es el caso de Robert Louis Stevenson, o el personaje que nombré ayer: William Brodie.
Este hombre, William Brodie, era un respetado arquitecto de la New Town. Se dedicaba a diseñar cajas fuertes para que la gente pudiente pusiera sus bienes a salvo, sin embargo... Cuando llegaba la noche se disfrazaba y se internaba en la Old Town, dónde formó una banda de ladrones que atracaban el contenido de las cajas fuertes, puesto que Brodie guardaba copias de las llaves. Todo marchó sobre ruedas durante años, pero un día apresaron a uno de sus secuaces, que confesó ante las autoridades quién era el líder del grupo. Brodie huyó a Amsterdam, aunque le capturaron y ajusticiaron en una de las horcas que él mismo había diseñado. Irónicamente, él fue el primero en probarlas.
También existe otro ejemplo de dualidad. Antiguamente, la Universidad de Edimburgo era mundialmente conocida por la buena preparación de sus estudiantes de Medicina, pero tras este prestigio se escondían crímenes y chanchullos varios. Los cadáveres de los que los estudiantes e investigadores disponían eran cuerpos robados pocos días después de su muerte.
Ahora, obviamente, no existe tal dualidad. La ciudad, para bien o para mal, es homogénea.
Como curiosidad decir que, en un principio, el trazado urbano de la New Town iba a coincidir con la bandera del Reino Unido, aunque posteriormente rechazaron la idea. Aún así, se sigue apreciando el sentimiento patriótico en el nombre de las calles: Princes Street (calle de los príncipes), George Street (calle del rey George), Queen Street (calle de la reina), Rose Row (la rosa, considerada la flor nacional), Thirstel Row (el cardo, la flor representativa de Escocia), Hanover Street (calle de los Hanover), etcétera.
Eso es todo mis pequeños. Portaos bien y cuidado con los mosquitos, que luego os saldrán ronchas.
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El extraño caso
viernes, julio 30, 2010
Hoy toca hablar de Robert Louis Stevenson. Casi todo lo que sé de este hombre es gracias a Claire, una de mis profesoras, así que el todo el mérito es suyo.
Para quién no lo sepa, Robert Louis Stevenson fue un importante escritor escocés, autor de novelas como "La isla del tesoro" o "El extraño caso del Dr. Jekyll & Mr. Hyde".
Robert nació en el seno de una familia presbiterianos constructores de faros. Ya desde pequeño recibió una estricta educación religiosa que, literalmente, fue la causa de muchas de sus pesadillas infantiles. También de pequeño comenzó a sufrir de problemas respiratorios, que lo acompañarían durante el resto de su vida.
Durante sus primeros años pasaba los días encerrado en casa, pues su estado de salud no le permitía salir a jugar a la calle. Cuenta la leyenda que Robert solía asomarse a la ventana y contemplar el Queen Street Garden: un jardín con un pequeño lago y una aún más pequeña isla dentro. Esa imagen fue la que presuntamente inspiró su libro "La isla del tesoro".
Años más tarde comenzó a estudiar ingeniería para seguir con el negocio familiar, pero la abandonó por su verdadera pasión, la literatura. Su padre lo vió con buenos ojos, ya que le gustaban los relatos de su hijo, pero le impuso la condición de estudiar una carrera, sin importar cuál. Así pues, Robert se decantó por Derecho, aunque nunca ejerció.
Como muchos jóvenes, quería pasarlo bien y experimentar, pero una relación con una mujer de su mismo estrato social sería complicada. Hizo lo que muchos otros hombres de Edimburgo: por las noches abandonaba su casa en New Town para ir a las tabernas de la sucia y marginal Old Town, hogar de gentes humildes, traficantes y prostitutas.
En esta misma época se declaró no creyente, lo que sí le enemistó con su padre durante años.
Nuestro querido Robert que, como ya os había dicho, tenía una salud delicada, realizó viajes a distintos países buscando uno con un clima que le resultara favorable. Durante este periodo conoció a una mujer americana con la que mantuvo un romance. Ella estaba casada y poco después se volvió a los Estados Unidos. Robert, enamorado, la siguió arriesgando su vida en ese viaje. Para entonces ella ya se había divorciado y comenzaron una nueva vida juntos, con la ayuda económica del padre de Robert, que al enterarse de que su hijo había corrido tantos riesgos quiso asegurarle ciertas comodidades.
La pareja continuó viajando, en busca de un clima amable, y finalmente se establecieron en la isla de Samoa. Allí es dónde Robert escribió "El extraño caso del Dr. Jekyll & Mr. Hyde", inspirada en la misteriosa ciudad de Edimburgo (aunque los editores le hicieron cambiar la ambientación a Londres porque creyeron que tendría más tirón) y en personajes que, como William Brodie (o Deacon Brodie), mantenían una doble vida. Esto último fascinó a Robert Loius Stevenson durante toda su vida, la dualidad entre el bien y el mal, lo correcto y lo corrupto; puede apreciarse perfectamente en este último libro.
Poco más que decir de este caballero. Murió en Samoa de un derrame cerbral y ahí descansan sus restos.
Seguramente os parecerá que esto es un bodrio, pero a mi me parece una historia muy interesante. Edimburgo es una ciudad curiosa, no solo por los gaiteros con falda… digo kilt.
Sed buenos y no os comáis las uñas. Mañana más y más decadente.
Para quién no lo sepa, Robert Louis Stevenson fue un importante escritor escocés, autor de novelas como "La isla del tesoro" o "El extraño caso del Dr. Jekyll & Mr. Hyde".
Robert nació en el seno de una familia presbiterianos constructores de faros. Ya desde pequeño recibió una estricta educación religiosa que, literalmente, fue la causa de muchas de sus pesadillas infantiles. También de pequeño comenzó a sufrir de problemas respiratorios, que lo acompañarían durante el resto de su vida.
Durante sus primeros años pasaba los días encerrado en casa, pues su estado de salud no le permitía salir a jugar a la calle. Cuenta la leyenda que Robert solía asomarse a la ventana y contemplar el Queen Street Garden: un jardín con un pequeño lago y una aún más pequeña isla dentro. Esa imagen fue la que presuntamente inspiró su libro "La isla del tesoro".
Años más tarde comenzó a estudiar ingeniería para seguir con el negocio familiar, pero la abandonó por su verdadera pasión, la literatura. Su padre lo vió con buenos ojos, ya que le gustaban los relatos de su hijo, pero le impuso la condición de estudiar una carrera, sin importar cuál. Así pues, Robert se decantó por Derecho, aunque nunca ejerció.
Como muchos jóvenes, quería pasarlo bien y experimentar, pero una relación con una mujer de su mismo estrato social sería complicada. Hizo lo que muchos otros hombres de Edimburgo: por las noches abandonaba su casa en New Town para ir a las tabernas de la sucia y marginal Old Town, hogar de gentes humildes, traficantes y prostitutas.
En esta misma época se declaró no creyente, lo que sí le enemistó con su padre durante años.
Nuestro querido Robert que, como ya os había dicho, tenía una salud delicada, realizó viajes a distintos países buscando uno con un clima que le resultara favorable. Durante este periodo conoció a una mujer americana con la que mantuvo un romance. Ella estaba casada y poco después se volvió a los Estados Unidos. Robert, enamorado, la siguió arriesgando su vida en ese viaje. Para entonces ella ya se había divorciado y comenzaron una nueva vida juntos, con la ayuda económica del padre de Robert, que al enterarse de que su hijo había corrido tantos riesgos quiso asegurarle ciertas comodidades.
La pareja continuó viajando, en busca de un clima amable, y finalmente se establecieron en la isla de Samoa. Allí es dónde Robert escribió "El extraño caso del Dr. Jekyll & Mr. Hyde", inspirada en la misteriosa ciudad de Edimburgo (aunque los editores le hicieron cambiar la ambientación a Londres porque creyeron que tendría más tirón) y en personajes que, como William Brodie (o Deacon Brodie), mantenían una doble vida. Esto último fascinó a Robert Loius Stevenson durante toda su vida, la dualidad entre el bien y el mal, lo correcto y lo corrupto; puede apreciarse perfectamente en este último libro.
Poco más que decir de este caballero. Murió en Samoa de un derrame cerbral y ahí descansan sus restos.
Seguramente os parecerá que esto es un bodrio, pero a mi me parece una historia muy interesante. Edimburgo es una ciudad curiosa, no solo por los gaiteros con falda… digo kilt.
Sed buenos y no os comáis las uñas. Mañana más y más decadente.
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